4 de abril de 2011

Zapatero rompió el silencio

“Si pronuncias mi nombre, desaparezco”, le planteó el Doctor Lessing al avispado Guido Orefice en la gran obra maestra La vita è bella.

“El silencio”. ¡Qué hábil estrategia política! Hasta ahora, Zapatero se había servido de él para acallar los rumores sobre su futuro político. Pero, llegado el 2 de abril como muchos vaticinaban, el silencio se rompió: “No voy a ser candidato en las próximas elecciones generales”.

¿Ahora qué? Todo apunta a que el sucesor de Zapatero vendrá avalado por un proceso de primarias que comenzará el próximo 22 de mayo, fecha de las elecciones autonómicas. Sin embargo, ¿es éste el mejor momento para ofrecer un vacío de poder de facto en la candidatura socialista? Con ello se corre el riesgo de convertir la campaña electoral autonómica en una competición en la que los barones socialistas luchen entre ellos por conseguir los mejores puestos en la parrilla de salida de las primarias.

Y en esta carrera, todos pueden participar, incluso los menos cercanos a Zapatero. No hace falta recordar lo ocurrido en las primarias socialistas en la Comunidad de Madrid, donde Tomás Gómez se impuso a la candidata de Zapatero, Trinidad Jiménez. Por lo tanto, y a pesar de que Zapatero ha intentado generar un PSOE a su imagen y semejanza, no habría que descartar a los menos afines al talante del leonés: José Bono, José María Barreda, Joaquín Almunia…

Dentro de los favoritos del Presidente, todos los focos apuntan a dos de sus ministros: Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón.

De Rubalcaba se podrán decir muchas cosas, pero nunca se ha de poner en tela de juicio su fidelidad a Zapatero. Ha sido su leal escudero desde que el 11 de abril de 2006 fuera nombrado ministro de Interior. Ha dado la cara y ha sabido despejar todas las bolas que desde la derecha le han lanzado. Sin embargo, no está teniendo tanta suerte con los ‘faisanes’, caso que, al igual que el de las actas de ETA, le puede pasar factura.

Por su parte, Chacón ha asumido protagonismo en las últimas semanas con la enfermedad de Rubalcaba. Pero colocarla en la primera línea de cara al 2012 implicaría correr el riesgo de dilapidar la carrera de una prometedora política en caso de debacle electoral. Además, se le achaca una mala relación con la prensa como punto más negro, y pesa sobre su cabeza en estos momentos esa operación (o guerra) en Libia cuya finalidad es todavía difusa.

Tampoco se debería menospreciar a José Blanco, otro de los fieles. El actual ministro de Fomento se ha dedicado en las últimas semanas y meses a pasearse emisora por emisora, canal por canal, programa por programa y tertulia por tertulia defendiendo la labor del Presidente. Por cierto, no me digan si no daría cierto morbo preguntarle a José María Aznar por un cara a cara entre Rajoy-Blanco, duelo más gallego que el pulpo.

Bromas aparte, la cuestión no es tanto quién será el elegido por Zapatero sino quién estará dispuesto a sacrificarse por él. Es decir, quién le hará el favor al Presidente de optar voluntariamente por recibir un más que probable bofetón electoral (como todos los sondeos indican) del que sería muy complicado levantarse. En términos simples, el que se presente como pro-Zapatero tiene todas las de ganar en las primarias, pero todas las de perder en las generales. Por otro lado, el candidato socialista que discrepe con Zapatero sí podría plantar cara a Rajoy siempre y cuando no se quede en el camino.

La situación, a día de hoy, es muy difícil para los de Ferraz. Se abre un horizonte nuevo pero incierto cuando faltan apenas un año para las elecciones generales. Sin embargo, un año, en términos políticos, es mucho. Y no olvidemos que, de ganar elecciones en el último momento, el PSOE sabe bastante.

24 de marzo de 2011

Túnez, 70 días después de Ben Alí

Ayer tuve la suerte de hablar con un joven tunecino conocido mío que se gana la vida en Madrid como peluquero. Hace dos semanas estuvo en su tierra, junto a su familia, y tuvo la bondad de contarme detalladamente cuál es la situación ahora mismo en Túnez, dos meses y diez días después de la salida del ‘dictador’ Zine El Abidine Ben Ali.

“La verdad es que la situación va mejorando”, me comenta. “Los cambios ya se notan. Antes no podías hablar de política, y si lo hacías era necesario confiar mucho en la otra persona. Ahora ya sí”. En recuerdo a la aparente democracia bajo la que vivía el país árabe con Ben Alí, se muestra contundente: “Era todo corrupción. Nadie votaba porque todo el mundo sabía quién iba a ganar. Si votabas en contra, tu voto no serviría para nada, y seguramente tendrías problemas”.

El presidente interino, Fouad Mebazaa, ha convocado elecciones para el próximo 24 de julio, y los elegidos confeccionarán un nuevo texto constitucional. “Hace dos semanas, había 21 partidos políticos aunque supongo que ahora habrá alguno más. Eso sí, todos son nuevos. Y eso es bueno, porque nadie quiere caras que ya sean conocidas: serían colaboradores del régimen de Ben Alí”.

Otra de las novedades es que la Plaza del 7 de Noviembre de la capital tunecina, nombrada así en honor a la fecha en que Ben Alí comenzó su mandato, “ha pasado a llamarse Plaza Mohamed Bouazizi. De esta manera se rinde homenaje al joven que se quemó a lo bonzo el pasado 17 de diciembre de 2010 en protesta por su situación laboral y que desencadenó la ola revolucionaria en el mundo árabe. La familia de Bouazizi además, no ha vendido la casa donde residía el joven “para que los turistas en el futuro puedan visitarla”.

Por último, quise preguntarle sobre la ola de inmigrantes tunecinos que han arribado en las últimas semanas a la isla italiana de Lampedusa. “Es una pena. Sin embargo, no es todo así. Desde que se fue Ben Ali, han salido 3.000 personas del país, pero han entrado otras 12.000 procedentes de Argelia, Marruecos, Libia y de otros países del norte de África que ven futuro en Túnez”.

Para terminar, fui sincero con él. Le comenté esa cierta envidia sana que siento (y creo no ser el único) al ver lo que los pueblos de Túnez y Egipto han logrado pacíficamente. “Yo estaba aquí, trabajando en Madrid. No pude hacer nada, aunque me hubiera gustado. No debería haber muerto nadie, pero me siento muy orgulloso de lo que han logrado mis compañeros”.

17 de marzo de 2011

¿Dónde está Obama?

La indiferencia con la que Occidente mira el avance de las tropas del dictador Gadafi hacia Bengasi comienza a ser más que alarmante. Sobre todo, teniendo al otro lado del Atlántico a un presidente que se supone iba a ser el redentor de la paz mundial: Barack Hussein Obama.

Es evidente que Obama quiere desterrar cualquier paralelismo que le asemeje a su predecesor George W. Bush. Lógicamente, el presidente no quiere oír hablar de guerras ilegales a lo Irak, o de invasiones mal planificadas a lo Afganistán, y sabe que una nueva intervención a pie en un país islámico sería mirado con lupa por la comunidad árabe.

En su país, el silencio presidencial ante la controversia libia puede entenderse como arma que acalle las críticas sobre su excesiva vocación de protagonista mundial. Con la que está cayendo en EEUU en materia económica, el american way of life exige que Obama se centre en los problemas que atraviesa su nación y solo su nación. Que decida Europa, que para eso Gadafi es su vecino del petróleo, o en todo caso que sea la Liga Árabe quien suplique ayuda.

Pero ahora bien, la pregunta es ¿qué haría un premio Nobel de la Paz? ¿Miraría hacia otro lado al ver que un gobernante, antaño amigo y ahora enemigo, está masacrando a su pueblo? ¿O intervendría militarmente, violando el motivo por el que recibió tal galardón? Si existe el punto intermedio, ¿dónde se encuentra? ¿Son insuficientes las medidas actuales?

Los minutos, las horas y los días van pasando. La comunidad internacional, excusándose en Japón, desestima vergonzosamente un planteamiento serio de la situación en Libia. Mientras, Gadafi avanza aplastando a una oposición que se atrincherará en Bengasi, del mismo modo que hicieron los rusos en Stalingrado durante la II Guerra Mundial. La batalla se prevé intensa, sangrienta y decisiva. Sin embargo, pintan bastos: el invierno ya ha pasado.

15 de marzo de 2011

Ana Pastor, el azote de Ahmadineyad

De vez en cuando, uno encuentra motivos para seguir creyendo en el periodismo, a pesar de la más que evidente crisis que vive el sector de los medios de comunicación. La cobertura de Al-Jazeera en las revueltas árabes o la fantástica actuación de los corresponsales en la catástrofe de Japón son buena prueba de ello.

En nuestro país, el último aliciente ha sido el maravilloso ejercicio de periodismo libre ejercido por Ana Pastor, presentadora de Los Desayunos de TVE, en las entrañas de uno de los lugares más recónditos del mundo: el palacio presidencial del líder iraní Mahmud Ahmadineyad.

Las directrices de Teherán en comunicación exterior están muy bien establecidas y son, por ello, previsibles. Por ejemplo, el pasado 11 de febrero el embajador iraní, Morteza Saffari Natanzi, acudió a la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid para ofrecer una conferencia sobre la situación actual de Irán. No hubo ninguna sorpresa, ningún titular. Nada nuevo bajo el sol persa.

Los contenidos de la entrevista de Ana Pastor a Ahmadineyad fueron similares. La novedad de este encuentro no residió tanto en las respuestas ofrecidas por parte del presidente iraní, esperadas, banales, repetitivas, con escaso fundamento, sino en la insistencia de la periodista española en exprimir al máximo a un líder político al que se le nota no estar acostumbrado a recibir preguntas incómodas. Y mucho menos, por parte de una mujer.

Serena, educada, pero valiente e inquisidora, Ana Pastor comenzó por cuestionarle sobre Libia y la ola de cambio en el mundo árabe para pasar posteriormente a la situación nuclear iraní. Lo que iba a contestar era fácil de suponer. El chivo expiatorio de EEUU puede valer para una, dos o tres preguntas. Pero no para diez. La periodista de TVE insistió y el presidente comenzó a sentirse incómodo.

Una de las condiciones, además, que puso el presidente iraní para conceder la entrevista fue que Ana Pastor llevara un hiyab para cubrirse el pelo. Transcurrida buena parte de la entrevista, su pañuelo quedó sobre los hombros, y la periodista hizo caso omiso a las tímidas señas de Ahmadineyad para que volviera a colocárselo. Casualmente, coincidió con los momentos en que se trataron los temas más tensos: la extraña desaparición de los opositores Musaví y Karrubí, las lapidaciones de mujeres y homosexuales, y la detención del cónsul español por su supuesta participación en las últimas revueltas. ¿Ejercicio psicológico de presión al entrevistado o simple casualidad?

Ahmadineyad perdió la compostura, y ahí radicó el éxito de la entrevista: las respuestas de un ‘dictador’ son predecibles, las formas en que conteste no. Y la lectura sobre la veracidad o falsedad de sus afirmaciones se pueden interpretar fácilmente a partir de su actitud.

http://www.youtube.com/watch?v=hkrmTx7BOWU

22 de febrero de 2011

Oportunidad de oro en Libia

Cuestión preliminar: ¿Quién es Gaddafi? Muammar al-Gadaffi, 68 años, líder de la República Árabe Libia Popular y Socialista. 41 años en el poder. Dictador. Responsable último oficial del atentado al vuelo 103 de la Pan Am sobre Lockerbie en 1988 que dejó 270 muertos. Poseedor de una gran cantidad de gas y de una de las mayores y más limpias fuentes de petróleo del mundo (el petróleo libio, carente de sulfuros, contamina poco al quemarse).

En febrero de 2011, es acorralado por una población que llevaba cuatro décadas silenciada, pero que toma ejemplo de lo ocurrido en Egipto y exige su libertad. ¿Su respuesta? La masacre.

La comunidad internacional debería condenar unánimemente la conducta de este tipo y comenzar a plantearse la injerencia en el país árabe. Se estima que el fuego indiscriminado por parte de aviones y artillería libios hacia los manifestantes ha dejado más de 250 muertos, y la matanza a la que está siendo sometida la oposición debería ser por sí misma conditio sine qua non para intervenir.

Sin embargo, sé que la política, en líneas generales, suele pasar por alto los intereses humanos para priorizar los intereses económicos. Así que expondré un argumento para aquellos más pragmáticos que aluden a la “estabilidad internacional”.

Libia es gas y petróleo, de acuerdo. Pero al régimen del rey del ‘bunga bunga’ le quedan dos telediarios. La población libia no tiene miedo a morir a pesar de la brutal represión del gobierno. Y cuando el ser humano pierde el miedo a la muerte, se convierte en imparable y vence a corto, medio o largo plazo.

Gaddafi caerá, y por lo tanto, los intereses de apoyo al dictador a los que se ha aludido desde hace 20 años (que controla el integrismo, que no abre la puerta de la inmigración a Europa, y, en definitiva, que es el colega matón del patio al que es mejor tener de nuestro lado), dejarán de ser válidos. Con el nuevo contexto que puede aparecer en Libia, el mayor interés por parte de Europa y EEUU estriba en convertirse en guías de la democracia.

Esto solo se consigue teniendo a la población del lado occidental, y tener a la población del lado occidental solo se logra haciéndoles ver que Europa y EEUU apoyamos su apuesta por la libertad. De lo contrario, la pasividad con la que Occidente está mirando las matanzas de Gaddafi al pueblo libio corre el riesgo de convertirse en la excusa perfecta con la que el islamismo radical cale en los ciudadanos.

Por cierto, esto mismo vale para Egipto. Y el primer ministro británico David Cameron ya se ha apuntado el tanto con su viaje a El Cairo.

9 de febrero de 2011

Si la universidad no funciona… será por algo

Dos días. 8 y 9 de febrero. ABC publica sendos reportajes devastadores sobre la suciedad reinante un lunes por la mañana en la Universidad Complutense de Madrid. El periódico de Vocento se centra en las pintadas de la estatua del caballo frente a Medicina y en las ruinas botellonísticas de la Facultad de Ciencias de la Información, donde servidor estudia.

Cierto. Hay ciertas jornadas en que da asco pisar los alrededores de la facultad. Pero no menos asco me producen algunos de los embusteros comentarios que manifiestan en ese mismo reportaje los cinco candidatos al rectorado de la UCM: José Iturmendi, Carlos Andradas, Luis Perdices, Jesús Carrillo (hijo del histórico dirigente del PCE Santiago Carrillo) y Francisco ‘Patxi’ Aldecoa.

Las críticas son unánimes en lo que respecta al botellón en Ciudad Universitaria. Pero una cosa es segura: las pintadas, los restos de botella en el suelo y el olor a orina se perderán en la memoria en cuanto uno de ellos ocupe el rectorado de la UCM. El voto es el voto.

Y el poder es el poder.

¿En qué se basa mi pesimismo? Una curiosidad: ¿Saben cuál fue la estrategia electoral de Patxi Aldecoa en los comicios de 2007? Botellones gratis en horas de clase. Él mismo, en persona, invitó a minis de kalimotxo a centenares de alumnos en los jardines de la Facultad de Ciencias de la Información. Así, de gratis.

¿Hipocresía? Uy, qué va…

En fin. Muy pocas esperanzas tengo en las próximas elecciones al rectorado. Las mismas que tuve en su día con el actual rector, el sinvergüenza de Carlos Berzosa. Trágicamente, ninguno de ellos pondrá su firme empeño en solucionar la pésima situación (y no precisamente por la suciedad y el botellón) en que se encuentra la antaño prestigiosa Universidad Complutense de Madrid.

El vencedor, en lugar de intentarlo, supongo que se dedicará a su culto personal, a apoyar manifestaciones de sindicatos, a meterse en camisas de once varas con la justicia española, y a promover la PAZ (Plataforma de Apoyo a Zapatero).

En definitiva, una ‘bacalá’ infame…

31 de enero de 2011

¿Está el mundo árabe preparado para la democracia?

El mundo asiste deslumbrado a las sucesivas revueltas sociales que están ocurriendo en el norte de África. Y todo comenzó en Túnez con el suicidio a lo bonzo de un joven vendedor en protesta por su situación laboral. Se trata, según muchos analistas internacionales, de la victoria del pueblo y de la democracia, del triunfo de una sociedad árabe que clama por su libertad.

Sin embargo, yo prefiero tomarme esto con mucha cautela. Las últimas insurrecciones que se están viviendo tratan de derrocar a líderes pseudo-democráticos (que en la práctica, como en el caso de Ben Ali en Túnez y de Hosni Mubarak en Egipto, son prácticamente dictadores debido al continuo pucherazo electoral durante décadas) para establecer un orden radicalmente nuevo. De momento, nada que objetar.

Pero ante todo, prudencia.

Si algo bueno ha tenido la ‘dictadura’ de Mubarak es la relativa tranquilidad social, la estabilidad económica, las buenas relaciones con Europa y Estados Unidos, la paz con Israel (todo un logro con una frontera tan caliente como la franja de Gaza y la península del Sinaí) y sobre todo, el férreo control al que ha sido sometido el islamismo radical. Precisamente, la primera maniobra del faraón Mubarak durante esta crisis ha sido la de colocar como número dos a Omar Suleiman, director del servicio de inteligencia egipcio, que ha frenado al integrismo islámico desde principios de la década de los noventa.

El fanatismo religioso, y en especial el fundamentalismo islámico, tiene una habilidad especial, casi innata, a la hora de ocupar los vacíos de poder. Lo logró Hamás en la franja de Gaza, Hezbolláh en localizaciones estratégicas del Líbano, y un caso similar podría suceder en Egipto. Sigue presente en la retina la masacre a principios de año de siete personas en una iglesia copta próxima a Luxor durante la celebración de la Natividad.

La alternativa parece ser Mohamed el-Baradei, director del Organismo Internacional de Energía Atómica y premio Nobel de la Paz en 2005. A priori, fiable. Si finalmente se erige en timonel de la transición, asumirá la difícil tarea de conducir a un país tan complejo como Egipto hacia una meta política fiable, sin fisuras, y sobre todo, hacia un sistema social que no se deje seducir por las exigencias que, previsiblemente, formulará la Sociedad de los Hermanos Musulmanes.

Todo lo que sea quedarse a medio camino entre la dictadura de Mubarak y la democracia plena supondrá un duro revés y convertirá en inútil la sangre derramada por la libertad.

27 de enero de 2011

La careta del 'pensionazo'

Se acabó el culebrón de las pensiones. Gobierno y sindicatos han acordado que los trabajadores con 38,5 años cotizados podrán jubilarse a los 65 años, mientras que para hacerlo con la pensión íntegra a los 67 habrá que sumar una cotización de 37 años. O sea, joven parado: con 26 añitos más te vale que tengas trabajo y que no vuelvas nunca a la cola del INEM.

De nuevo, los jóvenes quedamos relegados a un segundo plano. Y nos intentan tomar el pelo con que los periodos transcurridos como becarios podrán sumar a los años cotizados con un límite, eso sí, de dos años. Y yo me pregunto, ¿cómo demonios justificas tus meses de becario cuando, en la mayoría de las ocasiones, no existe contrato escrito explícito que vincule a empresario y universitario?

Lo que intenta esta rica chocolatina es esconder uno de las consecuencias más macabras de esta reforma: Si la edad de jubilación se amplía a los 67 se cerrarán aún más las puertas del empleo para los jóvenes. Y eso que nuestra tasa de paro supera ya la dramática cifra del 40%.

Pero volvamos al problema estructural de esta reforma. El problema de las pensiones no es cuestión de trabajar dos años más o no. Es cuestión de paro. Simple y llanamente. Cuando Zapatero cogió el timón de nuestro país, la tasa de paro rondaba el 11%. A mitad de su primera legislatura consiguió el mínimo histórico: un 8,3% de desempleo. Las pensiones no peligraban. Pero hasta 2011 la tasa de paro no ha hecho más que subir alarmantemente superando hoy en día el 20%. Esto significa que tenemos 2,6 millones más de parados que hace seis años. O lo que es lo mismo: 2,6 millones de cotizantes menos que sostienen el sistema de las pensiones.

Por lo tanto, el sistema no está en quiebra. Arreglemos la catástrofe del paro en nuestro país y repararemos las pensiones. No hay que olvidar que las pensiones son un derecho, y además constituyen un mecanismo más del Estado que puede compensarse incluso, si la cosa se pusiera peor, con la subida de impuestos. Alargarla hasta los 67 es dar alas a aquellos hipócritas de puro, sofá y maletín que siguen hablando con total impunidad sobre la necesidad moral de trabajar más tiempo cobrando menos dinero.

Y otra cosa que no me entra en la cabeza ¿No hay dinero para las pensiones pero sí para nacionalizar cajas de ahorros? ¿No hay dinero para las pensiones pero sí para mantener a más de 500 asesores en la Moncloa (el doble que en la época del malparado Aznar)? Y por último, ¿no hay dinero para las pensiones pero sí para instalar traductores en el Senado?

Que no, Zapatero, que no. Tú y tus colegas sindicalistas a mi no me la dais.

30 de noviembre de 2010

Adeu Montilla ¿Adeu Zapatero?

La verdad es que se veía venir una derrota electoral del cordobés ‘Pep’ Montilla, aunque el descalabro de de su PSC y del ‘tripartito’ ha superado todas las expectativas. Los socialistas pasan de 37 a 28 escaños, y la triple alianza junto con Esquerra e ICV pierde nada más y nada menos que 22 escaños. Castigo a las políticas inútiles. Hecatombe.

¿El vencedor? La CiU del perseverante Artur Mas, que se queda al borde de la mayoría absoluta. Por cierto, es más que reseñable el auge del catalanismo frente al nacionalismo radical. ERC y el garrulo de Joan Laporta suman 14 escaños frente a los 21 que logró en 2006 el partido de Joan Puigcercós. Y eso, qué quieren que les diga, me alegra. Por cierto, que alguien me explique el significado del nombre de la formación del ex-presidente del FC Barcelona: Solidaridad para la Independencia. Yo me pregunto, ¿existe alguna secesión que sea solidaria? Ahí lo dejo.

Ahora habrá que ver cuál es la deriva que toma el nuevo ejecutivo en materia de autogobierno. Bien es cierto que CiU no es el PNV de Cataluña, igual que Artur Mas no es Juan José Ibarretxe. Sin embargo, CiU, como partido regionalista que es, se va a ver en la necesidad de ser (o, al menos, de parecer) aun más nacionalista que el PSC, pero Montilla ha dejado el listón muy alto. Demasiado, diría yo, con un Estatut agresivo con Cataluña y con el resto de España y con unas alianzas extremistas con los nazionalistas de Esquerra.

Pero no hay que olvidar que todo ello fue responsabilidad directa del presidente Rodríguez Zapatero. Fue él quien impulsó el ‘tripartito’ a sabiendas de que era un suicidio para la reputación del PSC y fue él quien apostó por un Estatut inconstitucional. Y todo por poder.

Ahora muchos hablan de la muerte política de Zapatero, o de su segundo KO tras el fiasco que supusieron las elecciones europeas. Cierto es que en las previsiones sobre las autonómicas de 2011 no se vislumbran brotes verdes para el PSOE, pero aun así sigo creyendo que Zapatero está vivito y coleando. Sabe esconderse muy bien, y esta vez lo ha hecho detrás del ex-ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, y de la ministra de Defensa, Carme Chacón. No duden de que, en lo que resta de legislatura, seguirá confiando en el eficaz Rubalcaba para tan dura labor.

Le queda año y medio. Y eso, en política, es mucho.

24 de noviembre de 2010

Ojito al loco norcoreano…

Y el loco norcoreano de Kim Jong-Il apretó el botón rojo y desató una lluvia de misiles sobre la isla surcoreana de Yeonpyeong, causando la muerte de dos militares y, por primera vez, dos civiles. Posiblemente, el incidente más grave desde que terminara la Guerra de Corea en 1953. ¿Y ahora qué?

Decir Corea del Sur es hablar de uno de los más pujantes ‘tigres asiáticos’. Es decir Kia, Hyundai, circuitos de Fórmula 1 y estadios de fútbol. Es comercio, es tecnología, es hablar de un país democrático cuyo PIB per cápita (27.000 dólares) es más alto que el de Portugal (24.000) y sensiblemente más bajo que el de España (32.500). En definitiva, decir Corea del Sur es decir occidente.

Corea del Norte, al contrario, es la antítesis de su hermano meridional. Se trata de un régimen comunista hereditario (sí, extraño pero cierto) en el que su presidente, Kim Il Sung, lleva dieciséis años muerto. Su hijo, Kim Jong-Il, es el actual líder supremo del ejército y del Partido Comunista de los Trabajadores. Y por si alguien lo duda, el siguiente caudillo será el nieto del eterno presidente, el gordito Kim Jong-Un, hijo de Kim Jong-Il.

Económicamente, Corea del Norte es un desastre, y gran parte de la culpa la tiene el radical aislacionismo económico-político instaurado desde hace más de medio siglo, y que llevó a la muerte por hambruna a más de un millón de ciudadanos en 1998.

Socialmente es aún peor. No existen los derechos humanos, y la vida privada de sus habitantes es inspeccionada al milímetro por las autoridades. Este delirante control orwelliano lleva a situaciones tan absurdas como que al ciudadano de a pie se le esté prohibida la pertenencia de un coche o un teléfono particular.

Pero ojito, estamos hablando del país que mayor gasto militar genera en relación a su PIB: el 20% (Por comparar, EEUU el 4%, Israel el 7,3, Corea del Sur el 2,7, China el 1,7…). Vamos, una locura. Su población se muere de hambre pero Kim Jong-Il se deja uno de cada cinco wones en armamento. En definitiva, Corea del Norte es un país al que le es indiferente el suicidio.

Y ahora, la pregunta que todo el mundo tiene miedo a formular: ¿Es posible una III Guerra Mundial? El conflicto del paralelo 38º de la península de Corea, uno de los últimos resquicios de la Guerra Fría en Asia, es una de las zonas de mayor inestabilidad militar del mundo. Con armamento nuclear de por medio, y posiciones muy firmes al respecto por parte de las grandes potencias mundiales, todo dependerá de cómo sean de estrechas las alianzas y de hasta dónde estén dispuestos a llegar los países beligerantes.

De momento, EEUU ya ha mandado a patrullar a las aguas del Mar Amarillo al portaviones nuclear George Washington. A China, en un primer momento, no le han hecho gracia los ataques de Corea del Norte, pero no creo que sea de su agrado la presencia de la armada yanki en la puerta de su casa. Aún así, yo pondría el ojo en Irán, donde el loco de su presidente, Mahmud Ahmadineyad, ya se ha manifestado en alguna ocasión a favor del régimen de Kim Jong-Il. Y si esto ocurre, cuidadito con lo que puedan hablar estos dos cafres entre chupito y chupito de uranio enriquecido…