¿Monarquía o República? He ahí la cuestión. El debate sobre la forma de jefatura de Estado que debería tener España sigue ahí, en la trastienda del debate político, acechando a cualquier desliz Borbón para salir de nuevo a la luz.Teniendo claro que el nuestro es un sistema parlamentario de gobierno, la pregunta debería ser qué tipo de República sería viable en España. EEUU es una república, pero presidencialista, de modo que no podría servir de ejemplo para el caso español. Habría pues que fijarse en el modelo francés y en el alemán.
¿Una República española a la francesa? Imposible. El modelo francés de república fue instaurado por el general De Gaulle en la V República. Todo el poder ejecutivo recae en el presidente de la república, siendo el presidente del gobierno una figura anecdótica en el caso de que el partido político del presidente de la república sea mayoritario en el parlamento. El presidente debe ser representativo de toda la nación, algo que es posible en Francia debido a su clara centralización estatal.
Y aquí en España, en un Estado totalmente descentralizado lo necesario es un símbolo que una y que no diferencie. El presidente de la república debería ser representativo de todos los españoles, y con los nacionalismos y la pésima calidad política de los partidos mayoritarios esto se presume imposible.
¿Una República española a la alemana? Tampoco es viable, por lo menos a día de hoy. En Alemania el presidente de la república es elegido por consenso de la Asamblea Federal, por lo que no es refrendado sino impuesto. Es una figura meramente representativa que no tiene ninguna competencia, ya que la inmensa mayoría reposan en el Canciller.
En España sería prácticamente imposible que miembros del Gobierno, de las cámaras autonómicas y de la oposición llegaran a un acuerdo para nombrar un presidente realmente representativo de todos los españoles. ¿Se imaginan a Rodríguez, a Pepe Blanco, a Esperanza, a Barreda, a Montilla… alcanzando un acuerdo?
Sin embargo, quienes anhelan la forma republicana en España apelan a la elección por sufragio universal del presidente de la República. Con permiso, permítanme discrepar. La institución de la jefatura de Estado ha de recaer en una figura imparcial, representativa, como símbolo nacional de todos los españoles.
Y en España es sólo posible bajo la forma de monarquía parlamentaria. Es como la bandera, el escudo, el himno o los colores de la equipación de la selección de fútbol. Que no sea elegido no implica una menor calidad democrática, sino un referente estático que no interviene en la vida política y que posibilita la existencia de una conciencia del bien común.
Cada país debe tener un sistema de jefatura de estado eficaz atendiendo a las necesidades de realidades políticas distintas. En Alemania funciona la república ¿Por qué? Porque es Alemania. En Francia funciona el modelo republicano “degaullista”. ¿Por qué? Porque es Francia. En Suecia funciona la monarquía parlamentaria ¿Por qué? Porque es Suecia.
¿Y por qué funciona también la monarquía parlamentaria en España? Porque los únicos 30 años de normalidad política y social han ocurrido bajo el manto monárquico de Juan Carlos I, y porque los españoles lo decidimos así aquel mágico 6 de diciembre de 1978.









