
“Si pronuncias mi nombre, desaparezco”, le planteó el Doctor Lessing al avispado Guido Orefice en la gran obra maestra La vita è bella.
“El silencio”. ¡Qué hábil estrategia política! Hasta ahora, Zapatero se había servido de él para acallar los rumores sobre su futuro político. Pero, llegado el 2 de abril como muchos vaticinaban, el silencio se rompió: “No voy a ser candidato en las próximas elecciones generales”.
¿Ahora qué? Todo apunta a que el sucesor de Zapatero vendrá avalado por un proceso de primarias que comenzará el próximo 22 de mayo, fecha de las elecciones autonómicas. Sin embargo, ¿es éste el mejor momento para ofrecer un vacío de poder de facto en
Y en esta carrera, todos pueden participar, incluso los menos cercanos a Zapatero. No hace falta recordar lo ocurrido en las primarias socialistas en
Dentro de los favoritos del Presidente, todos los focos apuntan a dos de sus ministros: Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón.
De Rubalcaba se podrán decir muchas cosas, pero nunca se ha de poner en tela de juicio su fidelidad a Zapatero. Ha sido su leal escudero desde que el 11 de abril de 2006 fuera nombrado ministro de Interior. Ha dado la cara y ha sabido despejar todas las bolas que desde la derecha le han lanzado. Sin embargo, no está teniendo tanta suerte con los ‘faisanes’, caso que, al igual que el de las actas de ETA, le puede pasar factura.
Por su parte, Chacón ha asumido protagonismo en las últimas semanas con la enfermedad de Rubalcaba. Pero colocarla en la primera línea de cara al 2012 implicaría correr el riesgo de dilapidar la carrera de una prometedora política en caso de debacle electoral. Además, se le achaca una mala relación con la prensa como punto más negro, y pesa sobre su cabeza en estos momentos esa operación (o guerra) en Libia cuya finalidad es todavía difusa.
Tampoco se debería menospreciar a José Blanco, otro de los fieles. El actual ministro de Fomento se ha dedicado en las últimas semanas y meses a pasearse emisora por emisora, canal por canal, programa por programa y tertulia por tertulia defendiendo la labor del Presidente. Por cierto, no me digan si no daría cierto morbo preguntarle a José María Aznar por un cara a cara entre Rajoy-Blanco, duelo más gallego que el pulpo.
Bromas aparte, la cuestión no es tanto quién será el elegido por Zapatero sino quién estará dispuesto a sacrificarse por él. Es decir, quién le hará el favor al Presidente de optar voluntariamente por recibir un más que probable bofetón electoral (como todos los sondeos indican) del que sería muy complicado levantarse. En términos simples, el que se presente como pro-Zapatero tiene todas las de ganar en las primarias, pero todas las de perder en las generales. Por otro lado, el candidato socialista que discrepe con Zapatero sí podría plantar cara a Rajoy siempre y cuando no se quede en el camino.
La situación, a día de hoy, es muy difícil para los de Ferraz. Se abre un horizonte nuevo pero incierto cuando faltan apenas un año para las elecciones generales. Sin embargo, un año, en términos políticos, es mucho. Y no olvidemos que, de ganar elecciones en el último momento, el PSOE sabe bastante.









