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La ley antitabaco propuesta por el Gobierno se endurece. A partir de 2010 estará prohibido fumar en todo recinto público cerrado, tenga o no tenga zona habilitada para fumadores (o no fumadores). Cierto es que el Gobierno Rodríguez tiene una fama “prohibitista”, (por otra parte, merecida por sus políticas intervencionistas en plan crucifijos, descargas de Internet, educaciones para la tontería, abortos y demás), pero para una prohibición cuyo fin resulta altamente beneficioso para todos no seré yo quien le quite el mérito a mi Presidente.
Absolutamente todos los medios de centro-derecha y derecha se han lanzado a la palestra para señalar al Ejecutivo en un ejercicio de crítica desmedida que, en mi humilde opinión, no está justificada. Se ha dicho de todo: que si es una noble tradición, que si nadie te puede prohibir tu cigarrito en el bar, que si antiguamente bla bla bla… La única queja lícita que se ha planteado es el modo en que se ha hecho. Sí, ha sido una verdadera chapuza, ya que primero se obligó a todos los propietarios de restaurantes, bares y demás a habilitar una zona para fumadores (remodelación que, por cierto, no se llevó a cabo en la totalidad de los locales) y ahora esa obra, a la postre inútil, no se la paga nadie.
Aceptemos pues que la forma no ha acompañado, pero es francamente innegable que su objetivo es honesto: proteger los derechos de los no fumadores. Seamos sinceros, fumar no es como comerse un moco. Fumas tú y los que están a tu alrededor. Fuman sus chaquetas, sus pantalones… y sus pulmones. Mi libertad termina justo donde comienza la del otro, y fumar en lugares públicos cerrados perjudica claramente la salud del resto. Que yo sepa, fumar no es derecho, pero sí que lo es el derecho a respirar y que nadie te pueda agravar tus enfermedades.
La solución es sencilla. Mantener las zonas habilitadas para fumadores en los locales que dispongan de ellas, y aquellos locales que ignoraron la ley que sean declarados como espacios sin humo. De esta forma nadie hace obra, nadie gasta dinero y todos invertimos en salud.
Pero sin éxito. De los más de 700.000 catalanes que estaban llamados a votar la propuesta secesionista, un escaso 29% se acercó a manifestar la independencia de Cataluña. Y eso que el viento soplaba a su favor, ya que la consulta fue organizada sólo en las comarcas, en teoría, más “talibanes” de la caverna.
Es cierto que la participación ha sido anecdótica. Sin embargo, no se debería tomar a broma esas manifestaciones, ya que una sociedad catalana que está siendo aislada por sus dirigentes políticos y caldeada por el fuego secesionista puede ser una olla a presión a punto de estallar. Por ello hay que poner las cartas encima de la mesa y hacer una reflexión fría sobre lo que se está planteando con este tipo de propuestas.
Y es que el nazionalismo es posiblemente la doctrina política más alienante que existe. Su odio intrínseco hacia lo diferente, su afán desmedido por demostrar superioridad y su marcada vocación imperialista son elementos antidemocráticos que luchan contra aquellos derechos fundamentales que tanto han tardado en consolidarse en la Europa del siglo XXI. Es una ideología falsa, perversa, carca… pero sobre todo, egoísta y reaccionaria. Es, como diría Unamuno, la “petulante vanidad de un pueblo que se cree oprimido”.
Hoy, realmente, no somos ciudadanos de España. Los valores democráticos de igualdad, de dignidad y de libertad son los baluartes de una Unión Europea que aboga por la destrucción de muros y la eliminación de fronteras. ¿Para qué crear unas nuevas? ¿Para salvar los egos de poder de cierta clase política?
No. El tiempo del nazionalismo pasó a mejor vida. La estrategia de convertir una diferencia de hecho en un hecho diferencial no tiene sentido en nuestros días. El nazionalismo es sólo un medio para crear enemigos imaginarios, para tergiversar la realidad, y para hacer brotar odios de la nada en base a razones inexistentes.
La activista pro-saharaui Aminatu Haidar sigue en huelga de hambre, y ya van 25 días. El Gobierno español le ha un pasaporte español y asilo político. Pero no es eso lo que Haidar reclama. Parece que España ha agotado las propuestas, y ya no queda nada por hacer…
O sí. El problema es que Aminatu Haidar lleva razón. Cuando el Dictador agonizaba, hace ya casi 35 años, Hassan II ordenó que más de 350.000 marroquíes marcharan sobre lo que en aquella época era territorio español. Nadie disparó, nadie dijo nada. La moral no estaba para esos trotes, de forma que la marcha verde ahogó cualquier intento de independencia del Sahara Occidental, la última colonia de África.
Desde entonces, el gobierno marroquí ha considerado como suyo el territorio saharaui. Hassan II introdujo a miles de ciudadanos marroquís para sabotear el referéndum de independencia de 1992 (referéndum que nunca se llevó a cabo) y construyó 2.000 kilómetros de muro (sí, como el de Berlín, solo que rodeado por minas antipersona) desterrando al desierto a los refugiados saharauis y al Frente Polisario.
Sí. Sahara Occidental debería tener un estado propio en base al derecho de autodeterminación de los pueblos, establecido tras la I Guerra Mundial con el objetivo de la descolonización de los grandes imperios. ¿Cuál es el obstáculo? El triángulo de las relaciones internacionales entre EEUU, España y Marruecos.
Me explico. En 35 años de democracia ningún presidente español ha luchado con hechos y no con palabras por resolver el conflicto saharahui. Ninguno. Ni Adolfo Suárez (que tiene excusa tal y como estaba el país), ni Calvo-Sotelo (en 5 meses poco se puede hacer), ni Felipe González, ni José María Aznar, ni, por si a alguien le cabe la menor duda, José Luis Rodríguez. ¿Por qué? Sencillamente por miedo a Marruecos. Miedo a que pongan barra libre a las pateras, miedo a que tiren las vallas de Ceuta y Melilla y miedo a que nos corten el gas y miedo a que pongan fin a los acuerdos en materia de pesca.
¿Y EEUU qué pinta en todo esto? Pues que el actual monarca del reino alauí, Mohamed VI, por muy dictador que sea, posee una gran virtud: Controla, en cierta medida, al radicalismo islámico.
Evidentemente, España no va a tomar cartas en el asunto de la independencia del Sahara cuando hay tantos intereses de por medio. Y EEUU, dueño y señor del mundo, mucho menos. Ni siquiera estando estos dos países presididos por el Premio Nobel de la Paz y el Premio Alianza de Civilizaciones de los Derechos Humanos.
Hace unos días, una piara de “artistuchos” de estos que viven del cuento se manifestó en contra de las descargas musicales de Internet a las puertas del Ministerio de Industria. Entre ellos, estaban productos tan afamados como Rosario, Chenoa, David DeMaría, Merche y demás ricachones del negocio musical.
¡Cuánto cinismo hay instalado en la sociedad actual! Los agricultores no llegan a fin de mes, hay casi 4 millones de parados, los mileuristas vagan por las empresas buscando un trabajo más digno… y aparece esta cuadrilla de “músicos” dispuesta a seguir chupando del tarro. Increíble.
Según ellos, la música se muere. ¿En serio? No, no les crean. Lo que se muere es su negociete monopolístico de la música en este país. Se les ha acabado el chollo y lloran. Las descargas de canciones han hecho que la gente se interese por multitud de artistas, por otras canciones, por otros estilos. Hace años, la mafia de los 40 Principales ejercía una dictadura musical, en base a la cuál tan sólo cuarenta artistas eran anunciados (entre ellos, los arriba mencionados). Cuarenta y nada más. Los grandes beneficiados eran ellos, los que por suerte o amiguismo estaban allí. Pero ahora, la propia deriva que les ha hecho ser famosos se vuelve en su contra. ¡Ay, qué pena me da!
Seamos coherentes: la música no se muere. ¿Se les ha ocurrido a esta panda pasarse algún fin de semana por pequeñas salas, como Ritmo & Compás, la sala Live o Gruta 77? ¿O por la cantidad de bares en que se promocionan actuaciones de músicos en directo? ¿O por los conservatorios, de los cuáles cada año salen cientos de músicos como la copa de un pino? No. La Música (con mayúscula) no les interesa. Lo que quieren es vivir del cuento. Y el cuento debería estar escribiendo sus últimas líneas…
Pero no. La pena es que tengamos en el ministerio de Cultura a la fantástica Ángeles González-Sinde(scargas), la colega de Farruquitos, Andys, Lucas, Tamaras, SGAE’s y demás bazofia carroñera. Primero fue el canon, algo 100% antidemocrático, y ahora la posible desconexión sin supervisión judicial. Tal y como están las cosas, todos somos delincuentes aunque se demuestre lo contrario, lo que viola los derechos fundamentales que están recogidos en las constituciones de todos los países democráticos.
La música es música independientemente del soporte en que la escuches, y no se mide en venta de discos ni en descargas de canciones. Que yo sepa, Wolfgang Amadeus Mozart no grabó ni un solo disco.
En las últimas horas se ha sabido que el principal sospechoso que se tenía acerca de la violación y asesinato de la niña canaria Aitana, la actual pareja sentimental de su madre, es inocente, y que la pequeña murió debido a la caída que tuvo desde el columpio. En un principio los médicos determinaron que su muerte fue provocada por Diego P. V., quien además, agredió sexualmente a la pequeña, aunque el forense ha determinado todo lo contrario. Sin embargo, el daño está hecho.
Los juicios paralelos aparecen a menudo cuando no se garantiza el derecho fundamental que es el de la presunción de inocencia. En el caso de la niña Aitana ha surgido una feroz condena popular y mediática que ha soterrado los derechos fundamentales de Diego P. V. Por ejemplo, el diario ABC en su edición del pasado sábado dedicaba a cinco columnas la foto de portada al “presunto” asesino con el sangrante titular “La mirada del asesino de una niña de tres años”, dando por hecho que el padrastro de la pequeña era el verdadero asesino.
Los medios tienen (tenemos) una responsabilidad vital en la sociedad de hoy en día, ya que los ciudadanos ponen en ellos la confianza de que lo que les cuenten es verdad. Por ello hay que medir los efectos y las consecuencias que una publicación puede generar. Si los medios han establecido que Diego P. V. es el asesino es porque teóricamente es cierto, igual que yo me fío de los periódicos cuando me dicen que el Barça ganó 1-0 al Madrid, cuando yo no lo vi con mis propios ojos. Quien salió en portada del ABC no era el asesino, era el presunto asesino, y aún habiendo añadido la palabra clave la condena hubiera sido igual de contundente por lo impactante de la foto.
Por todo ello, el tratamiento de presuntos culpables en los medios de comunicación debe ser meticuloso y fiable, y no puede incurrir en acusaciones directas que perjudiquen los derechos constitucionales de las personas y que puedan generar sangrantes juicios paralelos.
Ahora bien, quienes no se deberían ir de rositas en este asunto son los médicos que en un primer momento examinaron el cuerpo de la pequeña y proclamaron que había fallecido por culpa de los malos tratos de Diego P. V. cuando los forenses decretaron posteriormente que no era así, y que el presunto asesino era inocente.
No obstante, es importante hacer una reflexión sobre el modo en que se tratan estos espinosos temas en los medios de comunicación. La presunción de inocencia debería ser defendida a capa y espada como cualquier otro valor constitucional que deben preservar los medios en su papel de servicio público. De no ser así se vulnerarán los derechos fundamentales de las personas y se producirán linchamientos mediáticos como a los que hemos asistido el pasado fin de semana. Para Diego P. V. es demasiado tarde: la etiqueta de violador, pederasta y asesino le acompañará el resto de su vida.
O traducido al castellano: el Estatuto de Cataluña: Verdades y mentiras.
Como usted sabe, el Tribunal Constitucional está por fin de parto. Sí, lo sé, lo normal es que un embarazo dure 8 ó 9 meses y no tres años… Lo importante es que en nada asomará la cabecita del texto revisado por el intérprete supremo de la Constitución. ¡Ya era hora!
Y es que han pasado tres años desde que se comenzó a revisar. Sin embargo, no piense usted que la Generalidad de Cataluña ha cohibido su voluntad de regirse por el Estatuto durante todo este tiempo. Y claro, aquí viene lo grave del asunto. El Gobierno catalán (representado por el quintacolumnista José Montilla, cordobés de nacimiento y nacional-catalanista de adopción) ya está avisando de que el "apocalipsis nacionalista" que cita la Biblia surgirá de las conciencias nacionales de los catalanes reclamando sus leyes y su país. Vamos, que arderá Roma. O Barna.
Curioso planteamiento el de President Montilla teniendo en cuenta que el Estatut fue aprobado únicamente por el 36% de los votos en aquel famoso referéndum pseudoilegal que tuvo lugar en Cataluña el 18 de junio de 2006. ¿Es éste todo su ejército? Ni siquiera fue capaz de sacar a la calle a más de la mitad de los catalanes para votar su estatuto. A la gente no le importan esas cosas. Los catalanes son gente inteligente, y saben en qué sentido gira el mundo. President Montilla, deje de actuar como si “su” estatuto fuera la expresión textual de la opinión pública catalana, porque no es así.
No obstante, la postura de que “diga lo que diga la ley, yo voy a hacer lo que me dé la real (o republicana) gana” tan propia de los nacionalismos es de delincuentes corrientes. Los políticos, igual que usted y yo, no están por encima de la ley. ¿Es que quieren convertirse en los monarcas absolutistas del siglo XXI? Espeluznante.
A todo esto, lo que se ha estado debatiendo en lo más recóndido de los pasillos del Tribunal Constitucional en los últimos tres años es si el Estatut contradice a la Constitución. ¿Tan difícil es de entender que si España es una nación (viene bien explicadito en el preámbulo y en el artículo 1) no puede haber dos naciones dentro de las fronteras?
Estén al tanto estos días, que el Constitucional ha roto aguas. Veremos a ver si el gobierno catalán acepta a su hijo o por el contrario le arrea un buen puntapié y lo devuelve al útero para que se cocine mejor.
Al fin se ha solucionado todo. El sufrimiento y la incertidumbre han tocado a su fin. Los tripulantes del Alakrana se encuentran ya de camino a España y sus familias pueden respirar aliviadas. Desde el punto de vista humano, lo primero debe ser congratularnos porque se han salvado las vidas de nuestros 16 compatriotas y la del resto de los marineros.
Ahora bien, la operación para liberar al Alakrana de manos de los piratas ha sido un cúmulo de despropósitos ocultistas, chapuzas militares y descoordinación de poderes que ha desembocado en un resultado muy claro: secuestrar barcos españoles es una gran inversión.
No estoy de acuerdo en absoluto con las palabras del Presidente José Luis Rodríguez: “Hemos hecho lo que teníamos que hacer”. A mi humilde juicio, se han producido unos hechos cuanto poco cuestionables, y otros que son increíbles, en el sentido estricto de la palabra. Si bien es cierto que, como dice mi presidente, se ha hecho lo que se debía, no debería haber reticencias a la hora de responder a una serie de preguntas.
La primera de todas es muy sencilla. ¿Quién ha pagado los 2,7 millones euros a los piratas? El Ministro de Justicia (Sí, Paquito Caamaño, el mismo que se manifiesta en Galicia contra el castellano) ha declarado que “España no paga rescates”. Todo apunta a que el armador ha sido quien se ha dejado el riñón en ello. O no, porque el propio José Luis Rodríguez ha reconocido que el Gobierno ha colaborado con el armador. Algo chirría en todo esto…
Y hablando de dinero, ¿cómo ha llegado el dinero al barco? ¿quién ha hecho la entrega? Los 63 piratas se lo han repartido con gozo y satisfacción. No deja de ser curioso.
Otro tema es el de los tres rehenes que, supuestamente, llevaron a tierra somalí. Pues bien, uno de los corsarios ha declarado a los medios que era mentira, que era una técnica para meter más presión. Pero, ¿las fragatas no habían detectado que era cierto que estaban en tierra?
Pero lo mejor está por llegar. Una vez liberados los marineros, en helicóptero militar y tres lanchas de la fragata Canarias han perseguido a los piratas ametrallándoles… y han escapado. Los súper-piratas han llegado a la costa y se han mezclado con la población. Y ahora es cuando se supone que nos lo tenemos que creer. ¿Cómo es posible que un helicóptero militar y tres lanchas no sean capaces de hacer parar un esquife? Llegado este momento, mi mente me juega malas pasadas… y me hace pensar que puede haber órdenes de arriba de dejarlos marchar.
Y por último, ¿qué va a pasar con el pobre Abdou Willy y su colega? ¿Es que el resto de los piratas no les echan en falta? ¿Serán moneda de cambio? Si lo fuera, el Gobierno tendría que esquivar la pena total que se solicita, que rondará los 220 años de prisión por 36 delitos de detención ilegal y robo con violencia y uso de armas.
Ha llegado la hora de dar explicaciones, pero no vale con un escueto “bien está lo que bien acaba”. No se nos debe vender esto como un triunfo aplastante. El Gobierno me recuerda a Manuel Pellegrini, técnico del Real Madrid, tras el ridículo en Alcorcón. “El equipo había jugado bien”… y nos habían metido cuatro. Solo espero que lo próximo que sepamos de lo que ha ocurrido con el Alakrana no sea como el partido de vuelta en el Santiago Bernabéu.
No se imaginan la última idea que ha eyaculado la Junta de Extremadura. El gobierno socialista se ha dejado 14.000 euros en una campaña denominada “El placer está en tus manos”, dedicada a todos los jóvenes de 14 a 17 años. La Junta ofrecerá una serie de cursos para enseñar a los mozalbetes extremeños cómo masturbarse (como si no supieran…).
En fin, dado lo sensual de la propuesta me voy a permitir el lujo de formular unas cuestiones: ¿Las clases serán teóricas o prácticas? ¿Habrá trabajos en grupo? ¿Se harán visitas guiadas a sex-shops? ¿Hasta qué punto participarán los docentes? ¿Se hará uso de muñecos/as hinchables para los exámenes?
¡Menuda paja mental que tiene la Junta! Bromas aparte, en los tiempos que corren hoy en día no creo que sea lo más indicado despilfarrar 14.000 euros en absurdas propuestas como la que nos ocupa, cuando precisamente Extremadura tiene otras necesidades que son bastante más prioritarias que las estrictamente sexuales. Por poner un ejemplo, el 44% de los jóvenes extremeños están en el paro… Casi nada.
Además, ¿qué le importa al gobierno de Extremadura cómo se masturben sus jóvenes? ¿Es posible que se esté llegando a tal grado de intervencionismo que se les tenga que decir a los pobres chavales cómo realizar sus actividades onanistas? O es mi mente lasciva o se quiere llegar a adoctrinar hasta el mundo de la sexualidad con uno mismo.
En fin, parece ser que la Junta lo tiene bien claro: Mantengamos a nuestros jóvenes ocupados tocándose, ya que ocupados en el mundo laboral va a ser muy complicado que lo estén.
Y ya van 38 días de secuestro, 912 horas de incertidumbre para los familiares de los marineros, 54720 minutos de estancamiento político, diplomático y judicial. El atunero vasco Alakrana sigue estando en manos de los piratas somalíes, y hasta ahora nada se ha podido hacer para traer a nuestros compatriotas de vuelta a casa.
En primer lugar, cabe destacar el funesto papel que están teniendo algunas autoridades. El PNV exigió, en un acto total de hipocresía nazionalista, que los barcos españoles que naveguen en aguas calificadas como peligrosas lleven militares a bordo. Claro, como el pesquero es vasco… Sin embargo, ¿no era esta banda la que puso el grito en el cielo cuando los militares hicieron prácticas en el monte Gorbea?
Después está la odisea del piratita Abdoy Willy por las salas de radiografía para contarle los huesecillos y examinarle los dientecillos. Ahora es mayor de edad, ahora es menor. Un medio de comunicación llegó a entrevistar a la madre del pobre corsario, quien aseguró que su retoño era un crío de 17 años. Pues no, señora. Al final resulta que es mayor de edad.
Ahora bien, ¿por qué le entró tanta prisa al juez Garzón por traer a este elemento y a su compadre a España? Ahora la situación está todavía más enrevesada, y cualquier solución que se lleve a cabo dejará en paños menores la actuación del Gobierno y de la Audiencia Nacional.
No obstante, no hay que olvidar que estamos hablando de vidas humanas, y que en una situación tan excepcional como la del Alakrana se debe considerar que la opción que se lleve a cabo tenga como trasfondo la defensa del valor supremo de la vida de los marineros. ¿Qué medios se pueden utilizar para remediar este conflicto?
Uno, por la vía rápida, con una intervención militar. Después de la resolución del secuestro también en aguas somalíes del Playa de Bakio en abril del 2008, se creó una división especial del ejército que fuera capaz de asaltar un barco secuestrado sin poner en peligro la vida de los allí retenidos. En palabras de un alto mando militar con experiencia en la materia, este cuerpo especial sería capaz de hacerse con el atunero en menos de cinco minutos con un índice de éxito superior al 90%. La pregunta que surge inmediatamente es ¿el Gobierno pacifista, de Alianzas de Civilizaciones y demás, estaría dispuesto a ello? Sinceramente, creo que no.
Y si esto no se hace, el único camino que se puede seguir es el de devolver a los dos piratas con sus iguales, tal y como exigen los piratas que han tomado el Alakrana, además de los 4 millones de dólares. Ahora bien, ¿esto no significaría rendirse y aceptar el chantaje? Y ojo al dato, ¿qué haría la Audiencia Nacional para aceptar que se ha equivocado para dejar libres a los piratas? En este caso, ¿sería ilegal la actitud de la Audiencia Nacional?
Tal y como están las cosas, yo no arriesgaría. Devolvería, por mucho que le fastidiara a Garzón, a los dos piratas con su gentuza y pagaría el rescate. Una vez estuvieran nuestros marineros a salvo movilizaría a las dos fragatas que tiene el ejército desplegadas en la zona para capturar a los piratas, y que no se descansara hasta tenerlos esposados en las bodegas de los dos buques españoles.
Ahora bien, es necesario que el Gobierno aprenda de los errores de una vez por todas (cosa que dudo que vayan a hacer, porque no lo han hecho en dos legislaturas). No se puede dejar abandonados a 31 pescadores y a sus familias como se ha hecho y no se puede montar el circo que se ha montado, más que nada porque la imagen que das al resto de los piratas del Cono Este africano es que secuestrar barcos españoles sale gratis.
La semana pasada el Ministro de Educación Ángel Gabilondo dejó caer una iniciativa que podría empezar a debatirse próximamente en el Congreso: La educación obligatoria hasta los 18 años.
Y yo me pregunto ¿es esto todo lo que se les ocurre a las autoridades para intentar solucionar el grave problema que tiene España con el fracaso escolar, que ronda el 30%? Demencial. Si ya es difícil mantener en clase a un chaval de 13 o 14 años que no quiere (ni va a) estudiar hasta la edad de 16 años, ¿cómo pretende el señor Gabilondo retener a este tipo de alumnos en las aulas dos años más? ¿Qué ocurriría con la Formación Profesional, que tan buenos resultados ha estado dando hasta ahora?
La solución no es aumentar la cantidad de años de estudio obligatorio, sino mejorar la calidad de la enseñanza, promover el esfuerzo como valor vital y reforzar la autoridad del profesor para que la enseñanza pueda llegar a todos sin que nadie lo impida.
No nos engañemos. En España el problema no es cuestión de hasta qué edad estudiemos obligatoriamente, sino que es una cuestión de codos. Ahora bien, me extraña que Ángel Gabilondo, que hasta el año pasado era el rector de la Universidad Autónoma de Madrid, no quiera darse cuenta de esto. No es descabellado considerar que el propio presidente José Luis Rodríguez sea la cabeza pensante que ha diseñado semejante tinglado. Pero, ¿con qué finalidad? Reducir el desempleo. Actualmente, quienes terminan la ESO y no hacen un módulo van, por regla general, derechitos al paro. Con esta postura se pretende que no exista el paro en la franja de edad de 16 a 18.
Sin embargo, esta medida es pan para hoy y hambre para mañana. Si se hace obligatoria la enseñanza hasta los 18 años la calidad bajará irremediablemente. Quien no quiera estudiar no lo hará, y los niveles de las clases tendrán que adaptarse a la baja. En consecuencia, la formación será más deficiente y los ciclos de grado superior y la universidad se resentirán. Sí, más aun.
Cambiemos el chip. El futuro de todo un país pasa por la buena cualificación de las personas que estamos educando.